Traqueteo con o sin alcohol

Meter el alcohol a tu cama es una decisión de pareja, pero en las relaciones sexuales puede resultar un arma de doble filo.

Por un lado, las bebidas alcohólicas pueden ser afrodisíacas y pueden estimular a la pareja para dar rienda suelta a sus instintos, pero si se abusa puede que pase una noche frustrada, porque el miembro masculino no funcione o una vez empezada la acción, el macho se quede dormido en plena faena y ella con todas las ganas.

Lo peor viene después, al amanacer, ninguno deseará verse a la cara y esto podría provocar que la pareja ande malhumorada por lo que no pudieron concluir la noche anterior.

Esto puede traer problemas tanto para el hombre como a la mujer, porque en el caso de los hombres está comprobado científicamente que consumir alcohol en exceso genera problemas, no solamente de erección, sino de eyaculación, la lombriz no quiere echar su lechita.

Las mujeres pueden tener problemas de lubricación y al momento de la penetración puede causar molestias o no pueden alcanzar el orgasmo.

Especialistas han llegado a la conclusión que hombres bajo el efecto del alcohol demoran un poco más en tener una erección que quienes estén sobrios. Sin embargo, en chicos sanos las dosis moderadas de alcohol no interfieren en la erección.

Los expertos recomiendan mejor dejar a un lado el alcohol para que no trunque un encuentro placentero.

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