Mi estreno en las artes amatorias

En una tertulia entre amigas empezamos a recordar nuestra primera vez en la cama con un hombre. La mayoría perdimos la virginidad entre los 16 y 18 años. Casi todas tenemos bonitos recuerdos de ese encuentro sexual. En mi caso, tuve una relación bastante larga con esa persona, incluso se convirtió en el papá de mi primer hijo.

Una de mis amigas recuerda que le dolió mucho. El hombre fue muy brusco con ella. No hubo mucha excitación. La penetró muy rápidamente y ella no tenía su vagina lubricada. Este es un error grave.

Queridos lectores, a los varones hay que enseñarles que las cosas son poco a poco. No hay prisa para amarse. La mujer debe estar muy excitada antes de penetrarla, y más si es su primera vez.

Otra mujer dijo que sangró mucho y eso la asustó. Ahora ella entiende que eso es normal. Su himen se rompió y eso produjo el sangrado. Les cuento que en mi caso no sangré, pues tenía lo que se llama himen elástico, y se rompió hasta que di a luz a mi primer hijo vía vaginal.

A pesar de todas las experiencias negativas o positivas, muchas recordamos esa experiencia íntima que nos marcó y nos enseñó los placeres de la carne.  No obstante, se les debe enseñar a los jóvenes que el primer encuentro sexual debe ser en el momento y con la persona adecuada. El amor debe estar presente, sino mejor esperar, porque no vale la pena hacerlo solamente por curiosidad.

A lo largo de nuestra vida sexual, las mujeres vamos aprendiendo posiciones, tipos de relaciones sexuales, entre otros. Las experiencias adquiridas nos enseñan cómo complacer a un hombre en la cama, pero cada persona es diferente. Lo que a uno le gusta, seguramente a otro no. Lo importante es la comunicación de la pareja, y perder el miedo a probar cosas nuevas.

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