Él quiere el chiquito

Hace pocos días encontré a Ángela, una vieja amiga. Ella me contó que tenía problemas con su pareja, pues él le propone sexo anal, pero ella tiene miedo. “Estoy cansada que me pida el chiquito”, dijo molesta.  Mi respuesta fue: “Si usted no se lo da, otra en la calle lo hará”. Suena  machista, pero es algo real.

Estimados lectoras, esta historia se repite en muchas alcobas. Los hombres quieren salir de la rutina y probar cosas nuevas, una de ellas es el sexo anal. Si la mujer no quiere no hay que insistir. No podemos obligar a alguien a que haga lo que nosotros queremos. No obstante, podemos hacer el intento de convencerla.

Una fantasía con mi jefe

Lo importante es que haya comunicación en la pareja. Abrir la mente a nuevas experiencias para que ambos disfruten. El varón debe explicarle detenidamente las razones por las cuales quiere probar. Una vez que ella acepte, hay que buscar algunas cosas como condones y lubricantes. 

Hay que tomar en cuenta que bajo ningún motivo se debe tener sexo anal sin preservativo, es cuestión de higiene. En el interior del ano puede haber residuos de heces fecales. Además para evitar infecciones de transmisión sexual, incluso VIH.

Mi nueva pareja no me lo hace rico

Antes de empezar la penetración, el hombre debe introducir uno de sus dedos previamente lubricados en el ano para que se vaya relajando y permita el ingreso del pene. Las primeras veces pueden ser un poco incómodas, pero en las siguientes ocasiones empezarán a disfrutarlo.

Según los expertos, en la zona del ano hay miles de terminaciones nerviosas, así que el orgasmo es casi garantizado. La mejor posición para este tipo de traqueteo es de perrito. Sin embargo, se pueden probar muchas más. 

Costeño insaciable

Amigos lectores, recuerden que el placer no tiene límites.  Disfruten al máximo y luego me cuentan sus experiencias para compartirlas con mis pacientes.

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