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Messi orquesta victoria Azulgrana en champions

Tres partidos y medio, 315 minutos y mucha paciencia después, Leo Messi logró una de las pocas cosas que le faltaban para conseguir: marcarle dos goles al guardameta de la Juventus Gianluigi Buffon en la enésima exhibición de futbol total del argentino.

En los primeros 45 minutos parecía que la Juventus tenía controlado no solo al Barsa, sino también a Leo, que en estático bajaba a recibir el balón en la zona ancha, lejos de la portería, sin poder conectar con Suárez y Dembélé.

Pero el diez se enchufó a pocos minutos para el final del primer tiempo. Fue en una transición rápida, casi un contraataque. Recibió en la zona ancha, condujo el balón hasta la frontal del área, trazó una pared con Suárez y, de cara a portería, engañó a Buffon con un disparo suave que pasó por debajo de las piernas de Benatia.

Respiraba aliviado su equipo que, con el gol, creció todavía más tras la reanudación. Messi volvió a dar la cara. Primero, con un zurdazo que a punto estuvo de convertirse en el segundo tanto. El poste y Buffon salvaron esta vez al Juventus.

Parecía que el argentino olía sangre. Más aún cuando vio la tarjeta amarilla por protestar una falta del equipo turinés. Messi, enrabietado, ocupó el carril derecho ocupado entonces por Dembélé, trazó una cabalgada rapidísima, centró y en el rechace de la defensa italiana Ivan Rakitic anotó el segundo (min.56).

La gran noche de Messi no terminó ahí y cerró un resultado incontestable con un zurdazo desde la frontal del área que esta vez sí besó la red de la portería defendida por Buffon.
Dos tantos en tres disparos, el que no entró lo rechazó el poste. Una exhibición, otra más incontestable, que demuestra el buen arranque del argentino este curso 2017-18.

Roma y Atlético, en tablas

Una gran actuación del portero brasileño de la Roma Alisson Becker y el poste, que repelió en el tiempo añadido un disparo de Saúl Ñíguez le negaron el triunfo al Atlético ayer en el campo de la Roma.

No pudo triunfar el conjunto “colchonero”, pero puede irse del Estadio Olímpico romano con buenas sensaciones, tras haber dominado el encuentro durante la casi totalidad de la segunda mitad y haber mantenido imbatida su portería.

El conjunto madrileño arrancó con agresividad y puso en apuros a la Roma, sobre todo en la banda izquierda, donde Koke lograba lanzar unos centros peligrosos en busca de Griezmann o de las llegadas de los medios.

Saúl Ñíguez tuvo su primera ocasión a los tres minutos de juego, pero remató fuera por poco un gran pase de Koke, mientras que Griezmann lo intentó dos veces, con una chilena en el minuto 10 y un zurdazo en el 26 que no encontraron la portería.

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