Comercio no logra despertar

Al menos unos diez negocios, ubicados en las calles centrales de la ciudad de Masaya, permanecen cerrados. Los propietarios han tomado la decisión de no reabrir sus locales por la inseguridad que todavía vive el departamento, como las constantes detenciones y el patrullaje de civiles armados durante todo el día.

Dentro de los establecimientos cerrados están: farmacias, pizzerías, comiderías, bares, negocios de pinturas, entre otros. La mayoría de estos fueron saqueados por personas encapuchadas, quienes destruyeron la infraestructura y se llevaron toda mercadería.

Don Augusto Amador, quien tiene un pequeño restaurante de comida típica desde hace 5 años, expresó su temor por volver a reanudar sus labores, debido al peligro que pueden correr él y sus trabajadores.

“Abrir nuevamente creo que sería un fracaso o exponer nuestras vidas al peligro. Con mucho esfuerzo teníamos nuestra comidería y de un día para otro lo perdimos todo. Los civiles armados se creen dueños de las calles, porque están por todos lados, eso no es una buena imagen para atraer clientes o visitantes extranjeros”, dijo Amador.

Por su parte, Paola Herrera, dueña de una pizzería, expresó: “No estamos en una buena etapa para atraer inversión. Los visitantes de otros países no se van a sentir cómodos al ver que hay sujetos encapuchados en cada esquina con armas. Todavía no optamos por abrir. Nuestra economía cayó hasta un 80%. Hoy solo tenemos pérdidas y muchas deudas”, expresó.

Piensan migrar

La mayoría de los propietarios consultados afirmaron que una de sus opciones es migrar para establecer sus negocios y buscar nuevas oportunidades para invertir; en cambio, otros quieren vender los establecimientos para recuperar parte del dinero perdido en los tres meses de crisis que ha vivido el país.

“Una de las ideas es irnos a establecer en Panamá o Costa Rica, porque ya no vemos la oportunidad de seguir invirtiendo; y hacerlo en este tiempo sería tomar un gran riesgo, porque podríamos perderlo todo nuevamente. Masaya vive una temporada de mucho desempleo, antes de todo esto teníamos un buen porcentaje de clientes, hoy ya no tenemos nada”, comentó Winston Rafael Ulloa, propietario de un bar.

Los pequeños empresarios piden que se desarmen a los civiles armados y dejen de sembrar el temor en la población, para que pueda superarse la confianza, la tranquilidad y la economía en el pueblo de Masaya.

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