Q'hubo imagen promocional

Aumenta la angustia por comerciante

Dervin Sobalvarro Baldelomar nunca llegaba a su casa después de las 7:30 de la noche. El lunes 4 de septiembre todo marchaba como de costumbre: a las 5:45 de la tarde el comerciante cerró su negocio en el mercado Iván Montenegro y tomó el camino a casa. No regresó.

La misma noche de la desaparición, la camioneta Toyota Hilux, color dorado con placas M 227165 en la que se movilizaba Sovalvarro Baldelomar, apareció abandonada en la comunidad Las Pilas, de la entrada al sector conocido como Boquete 100 metros al oeste, en la carretera hacia El Crucero. En su interior no se encontró señales de violencia, ni pista alguna de lo que pudo ocurrir con el comerciante, de 47 años.

Han pasado diez días sin noticias sobre el paradero de Sobalvarro Baldelomar. Su esposa, Belkis Chang, desde el primer momento sospechó que se trataba de un secuestro, pero hasta ahora nadie se ha comunicado con ella para pedir recompensa.

Tras el hallazgo del vehículo y la denuncia de la desaparición del comerciante, la Policía Nacional no ha brindado una versión oficial sobre el caso. Los familiares solo saben que las autoridades están investigando y se declaran conscientes de que no van a brindar información que pudiera entorpecer el proceso. Todo ese hermetismo aumenta su angustia.

¿Qué pasó con Dervin Sobalvarro Baldelomar? ¿Quién lo tiene?, ¿Por qué no han pedido rescate? Son interrogantes que no salen de la mente de su esposa Belkis Chang, quien todos los días también se queda muda cuando su hija de seis años le pregunta “¿Dónde está mi papá?”.

“¿Por qué no han pedido rescate?, ¿Por qué no se han comunicado conmigo?… Nosotros no tenemos dinero, somos personas luchadoras, salimos adelante, nos levantamos muy temprano, venimos tarde y trabajamos de lunes a domingo para conseguir lo que tenemos. Se equivocaron con él, aquí hay gente que sí tiene dinero”, expresó Chang.

Vida y negocio

Dervin Sobalvarro Baldelomar y Belkis Chang son ingenieros de profesión, él industrial y ella en sistemas. Se casaron un 17 de agosto de 2003 y procrearon dos hijos, una niña que tiene 6 años y un varoncito de apenas año y medio. “Son un milagro de Dios”, dice Chang, porque nacieron de forma prematura.

Sobalvarro Baldelomar un buen día se quedó sin trabajo y junto a un primo comenzó el negocio Chontaleños, en el mercado Iván Montenegro, del cual asumió el control total en el año 2004 y decidió involucrar a su esposa y sus hermanos.

Chang relata que su esposo aprendió del negocio gracias a los consejos de personas que “fueron ángeles”, y a quienes siempre les estarán agradecidos.
“Mi esposo es el mejor hombre del mundo, de los que ya no existen…me han dicho familiares y amigos que me saqué la lotería. Nadie te demuestra tanto amor y amor sincero, no porque él se perdió, en 16 años de estar juntos es la primera vez que hemos estado lejos, porque incluso decidí trabajar con él en el negocio, y no irme a ninguna empresa, para estar siempre juntos; para crecer juntos”, declaró Chang.

Última llamada

La noche de la desaparición, Belkis Chang decidió marcar al celular de su esposo, extrañada por su tardanza. Tenían la costumbre de cenar en familia y a su hija de seis años la estaba venciendo el sueño. No atendió su llamada.

Chang extrañada llamó a su cuñada Nohemí Sobalvarro y le confirmó que había salido como de costumbre, a las 5:45 de la tarde.

“Me preocupé más cuando hablé con mi cuñada (Nohemí) y me dijo que no creía que el celular estuviera sin carga porque estuvo en el negocio toda la tarde y cargó el teléfono, pero él no nos contestaba, su familia para él es lo más importante, por lo que decidí hacer en el vehículo la ruta que él acostumbraba, hacia la casa y nada”, recuerda Chang.

Los hermanos de Sobalvarro Baldelomar, a eso de las 8 de la noche lo reportaron como desaparecido en la delegación policial del Distrito VII. Primero circularon la camioneta placas M 227165 y un par de horas más tarde esta fue localizada por oficiales del Distrito III. Estaba abandonada en la comunidad Las Pilas.

“Esa misma noche la Policía debió haber desplegado a sus agentes, ellos le dieron tiempo a los secuestradores de poder mover a mi esposo a cualquier parte, si fuera un secuestro, porque a estas alturas ya no sé qué pensar”, expresa angustiada la esposa del comerciante.

Chang pide a quienes lo tengan que lo dejen en libertad, porque sus hijos lo esperan. Ya no sabe qué más decirle a su hija de seis años.

“Yo le digo que su papá está de viaje, yo no puedo hablar con ella ahora, cuando yo no sé qué pasó con él. No sé nada porque la Policía no me informa nada, no puedo traumarla así”, manifestó.

A pesar de la dura prueba que está pasando, Chang cree firmemente que su esposo va a regresar a salvo, que sus captores lo dejarán en libertad.

“Fue, es y va a ser mi único amor…llevo nueve días (ayer) y estoy esperando resultados, nueve días de inventar cada día una excusa para mi hija, esta gente que hizo esto no pensó en mis hijos, unos niños pequeños que necesitan a su padre”, concluyó Chang.

Otras Noticias