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Femicida llamó 77 veces a la víctima

El día que Zayda Vásquez Rivas, de 28 años, fue al encuentro con su expareja, Johnny Alemán Orozco, de 48, fue porque este insistió mediante 77 llamadas telefónicas, pero era para matarla, lo que no logró pese a que le clavó varias veces el filo de una tijera y luego se suicidó.

“Mi tía le respondió que la dejara de molestar porque todo había terminado y que no insistiera. Luego, ella (Zayda) apagó el celular”, relató Jennifer Vásquez, sobrina de la víctima, quien había denunciado tres veces a Alemán, pero en la Policía no le hicieron caso porque no tenía cédula.

El día de los hechos, Vásquez Rivas encendió el celular y observó que tenía 52 llamadas perdidas de su expareja. Otras 25 sí las había recibido.

“Johnny (Alemán) había quedado en venir a la casa porque tenía todo planeado, pero se le hizo difícil porque en la venta de mi tía había mucha gente y por eso decidió sacarla de la casa y la citó en las cercanías del sector de La Furgonera, situada en la entrada de Ciudad Belén”, recordó Jennifer Vásquez.

Fue entonces cuando Vásquez Rivas decidió ir al encuentro sin compañía. A los 20 minutos, a Jennifer Vásquez le avisaron que a su tía le había pasado algo.

Al llegar al lugar, la sobrina observa a su tía agarrándose el cuello y le ayudó a ir al centro de salud de Ciudad Belén, de donde fue remitida al hospital Alemán Nicaragüense. En este mismo centro también fue ingresado su verdugo porque había ingerido dos pastillas para curar frijoles, lo que lo llevó a la muerte el lunes.

“Mi tía hasta forcejeó con él para que no se tomara las pastillas, pero no pudo evitarlo. Johnny llamó a su mamá y le dijo que había tomado dos pastillas y que no iba a regresar a la casa”, contó Vásquez.

No la atendieron

Como antecedente del caso hay que mencionar que Vásquez Rivas había denunciado a su excompañero de vida ante la Policía en tres ocasiones, pero su caso nunca llegó a los juzgados porque no tenía cédula de identidad. Le decían que no la atendían porque allá se la iban a pedir y no iba a hacer nada.

La primera vez que Vásquez Rivas denunció a Alemán fue porque había llegado a la casa (ubicada en Ciudad Belén) y como no la encontró se enojó y cortó la luz (energía); la segunda fue cuando él se lanzó el muro de la casa vecina y la tomó por la espalda e intentó estrangularla y de la última vez no se conocen detalles.

“En una de esas ocasiones Zayda llamó a su exsuegra y le comentó sobre el problema, pero la mamá de Johnny le respondió que solo ellos sabían sus problemas y que trataran de resolverlo”, relató la pariente de la víctima de femicidio frustrado.

“Si bien es cierto mi hija tiene tres hijos (una de 13, otra de 9 y uno de 7 años) que no son de él y no tenía responsabilidad con ella, eso no le daba derecho a quitarle la vida”, dijo Rosa Rivas.

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