Parapolicías imponen terror

Grupos parapoliciales, es decir, gente que opera con características similares a la Policía Nacional, están imponiendo el terror en las calles del país.

Armados con fusiles de guerra AK, escopetas y pistolas, se pasean a su gusto y antojo acuerpados por agentes de la institución policial, señalan representantes de organizaciones de derechos humanos.

El director de la Comisión Permanente de Derechos Humanos (CPDH), Marcos Carmona, señaló que desde el punto de vista constitucional, permitirles a estos grupos la utilización de armas de reglamento refleja el decaimiento del profesionalismo como institución, contribuyendo así al caos y la inseguridad de la población.

“La institución ha perdido su objetivo. Estos grupos parapoliciales actúan al margen de la ley porque si sos víctima no tenés manera de pedir justicia, ya que trabajan bajo la protección de quienes se supone que deben proteger a la población. La unión de los grupos parapoliciales con la Policía Nacional deja ver que se ha convertido en un órgano de represión”, alegó Carmona preguntando ¿Dónde vas a denunciar a gente encapuchada? ¿A la Policía?

Fuerzas armadas

El secretario general de la Asociación Nicaragüense Pro Derechos Humanos (ANPDH),

Álvaro Leiva destacó que la Constitución de la República de Nicaragua únicamente reconoce como fuerzas armadas a la Policía Nacional y el Ejército Nacional, por lo tanto estos grupos que ellos mismo se denominan del partido de Gobierno, están fuera de la ley.

“Al permitir que estos grupos armados operen impunemente, las dirección de la institución policial estaría en abierta violación a la Constitución y esa violación está tipificado en el Código Penal, ya que incurre en comisión de delito en la figura de asociación ilícita para delinquir y apología del delito”, argumentó Leiva destacando que el Estado y la institución debe deslindar responsabilidades y están obligados a acusar a quien permite el actuar de los grupos de choque.

Toque de queda

Los grupos de choque pro Gobierno originalmente operaban al amparo de la noche, instaurando un toque de queda no oficial.

Testigos identifican a estos como protagonistas de ejecuciones extrajudiciales, movilizándose en motociclistas y camionetas Hilux, desde las cuales hacen disparos a quienes encuentran en el camino. En esos mismos vehículos se les ve ahora durante el día. Las evidencias están a la vista de toda la población. A plena luz del día se les ha visto de los semáforos del puente El Edén una cuadra al norte en una concentración de seis patrullas policiales, dos palas mecánicas, junto a 18 camionetas Hilux con las placas cubiertas y sus tinas cargadas de civiles armados, con los rostros tapados.

La mañana del martes, los policías con sus caras tapadas por cascos de motociclistas, quedaron resguardando tres objetivos: el cruce del barrio Larreynaga, el Edén y la entrada de residencial El Dorado, mientras los parapolicías realizaban su ofensiva en los barrios.

La misión de este grupo de choque es doblegar a balazos a los protestantes y eliminar los tranques. Como parte de la operación limpieza en la zona del barrio El Edén, se observó a elementos armados con AK con evidente entrenamiento militar, al menos hay dos que son los primeros en bajar para asegurarse que no haya resistencia y permanecen agazapados y vigilantes mientras el grupo desmonta los adoquines y la pala mecánica los aparte.

Concluida la tarea se retiran en las camionetas. De encontrar resistencia los parapolicías no dudan en disparar sus fusiles AK.

Otras Noticias