Encapuchados allanan casa de ciegos

A las cinco de la mañana de este miércoles, hombres encapuchados y armados entraron por la fuerza a la propiedad del matrimonio de Maritza Castellón y Juan Pablo García, exigiendo que le entregaran a su hijo de 17 años.

“Les vamos a botar la puerta si no la abren”, fue la amenaza que hicieron a gritos, mientras tiraban patadas y golpes con la culata de los fusiles, manifestó Castellón.

“Me empujaron y dijeron que ellos no necesitaban ninguna orden. Luego sentí la punta metálica de su pistola en mi pecho. Les dije que ambos somos no videntes y estamos protegidos por la Ley 763 de los Derechos de las Personas con Discapacidad, pero no me hicieron caso”, expresó Castellón, quien al hacer la denuncia se desmayó. García admitió que su hijo participó en las protestas, a pesar de que le advirtieron que no lo hiciera.

La madre dijo que el muchacho había dejado de estudiar, porque la policía andaba buscando jóvenes en los centros escolares. Hasta la tarde de ayer, el detenido continuaba en las celdas del Distrito VI de la Policía Nacional.

Buscan apoyo

Los padres, en compañía de su hijo menor, llegaron al plantón que realizaban activistas del Centro Nicaragüense de Derechos Humanos (Cenidh), en el Complejo Judicial Central de Managua, en busca de apoyo.

Wendy Flores, abogada del Cenidh, aseguró que se violaron los derechos de los afectados, desde la captura a una hora no establecida hasta la falta de una orden de allanamiento.

El Cenidh se movilizó hasta la Delegación VI, donde les dijeron que el muchacho estaba en sus celdas por el supuesto robo de un celular, cuya víctima era alguien del mismo barrio, Carlos Marx.

Flores consideró curioso que un fuerte dispositivo de policías y encapuchados armados se movilizaran por el robo de un celular. “Esta captura más bien sigue el patrón de los secuestros de quienes han participado en las protestas cívicas”, dijo.

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